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Alberto Elías Atallah Lajam: Un líder integro y capaz con méritos sobrados para servir al país desde el gobierno

Por: Juan Carlos Tejada

Hay trayectorias que no necesitan alardes, vidas profesionales que, por sí solas, hablan con más fuerza que cualquier discurso, personas que caminan con la frente en alto porque lo han dado todo por su país, con dignidad y entrega. Uno de esos hombres es Alberto Elías Atallah Lajam, un dominicano ejemplar que ha servido con seriedad, compromiso y visión, tanto en la esfera privada como en la función pública.

Su historia, lejos de ser común, es inspiradora. Porque no se trata solo de logros acumulados en hojas de vida, se trata de valores, de coherencia, de haber dicho presente en momentos difíciles, de apostar al país sin buscar aplausos.

Desde los años 80, siendo muy joven se dedicó a impulsar el crecimiento del Partido Revolucionario Dominicano PRD, hasta que en 2015 cuando ocurre la división del viejo partido, cabe destacar que fue de los pocos diputados que dio el paso al PRM en ese entonces, partido hoy de gobierno.

Y, sin embargo, hoy, cuando la nación más necesita de hombres y mujeres con capacidad, honestidad y experiencia, su nombre no figura en el tren gubernamental. ¿Por qué?, La respuesta aún está pendiente. Pero lo que no está en duda es que tiene méritos de sobra para estar ahí.

Servicio Público y legislativo

En el año 2000 fue designado como Superintendente de Bancos, desde aquí realizó una gestión histórica en favor de los usuarios.

En abril de 2003, pasó a ser Secretario Administrativo de la Presidencia, cargo que ocupó hasta agosto de 2004. Allí, desde el corazón del Palacio Nacional, continuó haciendo lo que sabe: Gestionar con eficiencia y sin escándalos.

Luego, en el 2006, fue electo Diputado por la Circunscripción No. 1 del Distrito Nacional, y en el 2010 fue reelecto. Diez años en el Congreso, donde dejó huellas concretas. Presidió por siete años la Comisión Permanente de Industria y Comercio, y formó parte de las comisiones de Hacienda, Economía y Planificación.

No fue un legislador decorativo. Fue un trabajador de las ideas, un constructor de consenso, un político que entiende que las leyes deben estar al servicio de la gente, no de los intereses particulares.

Una vida de compromiso social

Pero si algo distingue a Alberto Elías Atallah es que nunca se ha limitado a los títulos o las posiciones. Desde hace más de 30 años, ha estado presente en las causas sociales del país; Salud, educación, cultura, deporte, infancia y discapacidad etc. No hay área en la que no haya tendido una mano.

Lo ha hecho a través de instituciones como la Fundación Atallah y el Patronato Museo del Trampolín, pero también desde el corazón, como ciudadano comprometido. Su apoyo ha llegado a organizaciones como el Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez, la Fundación Cruz Jiminián, Hogares Crea, la Asociación Dominicana de Rehabilitación, entre otras.

Estratega político y aliado leal

En el ámbito político, su lealtad ha sido firme. Ha sido vicepresidente nacional del PRM, coordinador de campaña de Carolina Mejía en su victoria a la Alcaldía del Distrito Nacional y precandidato a esa misma posición en 2024, aunque decidió posponer sus aspiraciones para apoyar la repostulación de Mejía.

Más aún, fue pieza clave en la campaña presidencial de Luis Abinader en 2020 y en 2024. Su trabajo fue intenso y eficaz. Logró resultados: Organizó, unificó y construyó estructuras.

No busca titulares, busca soluciones.

¿Por qué no está en el gobierno?

Esa es la gran pregunta. Porque cuando se analizan los perfiles que deben estar al frente de instituciones públicas, el de Alberto Elías Atallah Lajam encaja a la perfección. Tiene la formación, la experiencia, la integridad y la madurez para aportar en cualquier espacio.

No hablamos de un político de ocasión, hablamos de un servidor público, de alguien que ha estado, que ha hecho, que ha respondido en los momentos difíciles. De alguien que no improvisa, que conoce el Estado por dentro, pero que también sabe lo que pasa en las calles.

Un activo valioso que no se debe desaprovechar

Alberto Elías Atallah Lajam no necesita una posición para sentirse útil, porque su vida entera ha sido un servicio, pero el país sí necesita personas como él ocupando espacios de responsabilidad.

Su nombre representa confianza, experiencia, transparencia. Es un profesional probado, un político leal, y un ser humano comprometido.

Hoy, cuando tanto se habla de meritocracia y de ética en la función pública, no hay excusas para no considerar a un hombre que ha demostrado, con hechos, que sabe liderar, escuchar, que sabe servir.

La historia no siempre premia a los que más merecen. Pero todavía estamos a tiempo.

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