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El Rol de los Padres en el Proceso Educativo de sus Hijos

La educación y formación de los hijos requiere una relación constante y una unificación de esfuerzos entre la familia y la escuela. Los padres son actores fundamentales y modelos a seguir para sus descendientes.

En la sociedad dominicana, para comprender el proceso de degradación e irresponsabilidad en el seno familiar, es necesario analizar varias décadas atrás. En las décadas de 1980 y 1990 surgió el fenómeno de los NINIS (jóvenes que ni estudian ni trabajan), una generación caracterizada por una baja participación en la educación formal y en la formación hogareña.

Esto dio como resultado una población con pocos valores e iniciativas organizativas y disciplinarias, en detrimento del bienestar social y humano. Como consecuencia de la falta de apego a normas, principios y valores académicos y familiares, a partir del año 2000 aparecieron los llamados SIN, descendientes de los NINIS: jóvenes sin empleo y sin estudios. Este fenómeno profundizó aún más la carencia de valores como la disciplina, la honestidad, la empatía y la responsabilidad individual y social.

Diversos estudiosos de la conducta humana y la educación a nivel internacional califican a gran parte de la juventud actual como la Generación de Cristal, debido a la falta de responsabilidad y empatía. Otro aspecto que ha contribuido a esta situación es lo que denominamos mamitis o papitis aguda: la tendencia de muchos padres a facilitar la vida de sus hijos sin exigir esfuerzo ni sacrificio.

En República Dominicana, al igual que en gran parte de América Latina, existe la Jornada Escolar Extendida, un programa educativo que, aunque con ventajas, también ha contribuido a la desintegración familiar. Esto se debe a que niños y adolescentes pasan más de ocho horas fuera de sus hogares, regresando cansados y extenuados a sus casas.

De los 35 países del continente americano, muchos cuentan con este modelo educativo; sin embargo, en aquellos que no lo aplican, se observa una educación más sólida y una sociedad más disciplinada, organizada y empática.

Los padres desempeñan un rol trascendental en la formación y educación de los hijos. Los jóvenes son el reflejo de lo que viven y observan en sus hogares. Conviene distinguir entre hogar y casa: el hogar es aquel espacio donde los padres establecen normas y reglas, corrigen y orientan a sus hijos; en cambio, en una casa donde no existen reglas ni principios, la convivencia familiar y social se ve debilitada. Hoy vivimos en una sociedad que más habla que escucha.

Otro factor que incide negativamente en la formación de los hijos es el libertinaje promovido por algunas ordenanzas y leyes del Código del Menor, que en ocasiones facilitan la reincidencia en faltas graves. En contraste, las naciones que han alcanzado un desarrollo integral lo han logrado gracias a la disciplina, la organización y el respeto como valores innegociables.

En la sociedad dominicana, una parte de los padres no ha asumido con la debida responsabilidad el cuidado y orientación de sus hijos, dejándolos crecer sin seguimiento ni corrección. Esto refleja una falta de compromiso tanto materno como paterno en el ejercicio de su rol como progenitores responsables.

Como sociedad, tenemos la obligación de actuar con disciplina y responsabilidad para encaminar nuestro país por el sendero correcto. El rol de los padres en la formación de los hijos constituye uno de los pilares más importantes de cualquier nación. Solo así podremos aspirar a construir una sociedad digna de ser imitada por su educación, disciplina y respeto, y no continuar con lo que podríamos llamar el Complejo de Guacanagarix: valorar únicamente lo externo y despreciar lo propio y autóctono.

Profesor: Garibaldy de Jesús Bonilla Matías

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