
Luis Abinader: Un líder que trasciende por su gestión honesta, transparente y cercana al pueblo
Por: Juan Carlos Tejada
En un mundo que parece ir de prisa, lleno de incertidumbres y noticias que cambian a la velocidad de un clic, la República Dominicana encontró en Luis Abinader un liderazgo que no solo habla de resultados, sino que se siente cercano, un presidente que ha querido dejar claro, desde el primer día, que gobernar no es solo administrar, sino servir.
Transparencia y lucha anticorrupción
Abinader llegó al Palacio Nacional en agosto de 2020 con una promesa que muchos ya habían escuchado antes, pero que pocos habían visto cumplida: luchar contra la corrupción sin importar nombres ni apellidos, esta vez, las palabras comenzaron a convertirse en acciones, se fortaleció la independencia de la Procuraduría y se abrieron investigaciones que, en otros tiempos, habrían sido impensables.
El país comenzó a escalar posiciones en los índices internacionales de transparencia, más allá de cifras y rankings, lo que quedó en la memoria colectiva fue la sensación casi olvidada de que algo se estaba moviendo en la dirección correcta.
Estabilidad y crecimiento económico
El camino no ha sido fácil, heredó una economía golpeada por la pandemia, pero en pocos años logró que el Producto Interno Bruto creciera a un ritmo que llama la atención en toda América Latina. El turismo, motor de la economía, rompió récords uno tras otro: más de 10 millones de visitantes en 2023, y la proyección para 2025 parece aún más ambiciosa.
El propio presidente suele repetir que “la mejor política social es crear empleos”, en esa línea, su gobierno se ha enfocado en dinamizar la construcción, atraer inversión extranjera y sostener la estabilidad macroeconómica, no todo el mundo entiende las cifras, pero sí se perciben las obras, los nuevos negocios y la sensación de que la economía respira.
Obras visibles y cercanía con la población
Una de las fortalezas de Abinader ha sido moverse, literalmente, por el país, es común verlo en jeans y camisa, inaugurando y supervisando carreteras, acueductos o proyectos turísticos, la circunvalación de Azúa, la ampliación del Metro de Santo Domingo, las obras en Pedernales y Samaná… todas han sido presentadas como piezas de un plan para conectar mejor el país y descentralizar el desarrollo.
En las comunidades más apartadas, lo que queda no son los discursos, sino el agua potable que por fin llega, el hospital que se remozó o la carretera que acorta el viaje al mercado, esa cercanía, aunque no siempre libre de críticas, ha marcado la diferencia.
En definitiva, Luis Abinader ha trazado un estilo propio; cercano, directo y con una agenda que combina transparencia, desarrollo económico y obras tangibles. Ha sabido comunicar, pero, sobre todo, ha sabido dar repuesta oportuna a cada problema que se le ha presentado.



